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Dom 8 Dic - 22:39 por Eriol

- OJO: AQUÍ SE TERMINAN LOS SECRETOS, EXCEPTO PARA LOS VILLANOS -


En este tema, les pido atentamente que posteen un resumen bien elaborado y EN-TEN-DI-BLE sobre la historia personal de su personaje:

· Origen: (De dónde viene)
· Propósito: (Qué busca en la vida y por qué.)
· Cómo llegó a la Academia: (Eso...)
· ¿Qué busca REALMENTE en la Academia?: (Vamos a terminar las cosas, ya es justo saberlo)
· ¿Estuvo en el evento "The Blackest Night" (TBN)? ¿Qué hizo o pasó con él?: …


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† Trama principal

Dom 8 Dic - 22:46 por Eriol

Aquí por favor posteen todos los que siguieron la trama oficial de una u otra manera: intentando investigar los últimos eventos sobre la reina o sobre The Blackest Night. Villanos: exclúyanse de esto.

Como es mucho trabajo releer un tema completo, les ruego me dejen los enlaces pertinentes y un RESUMEN detallado. Seguramente muchos de esos temas quedaron inconclusos, intentaré buscar una solución a ello, quizá por medio de una breve narración que determine sus hallazgos o aquí mismo …


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The Engraved Memory

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The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Jue 9 Ago - 3:55


.::MUSICA DE FONDO::.



Los pasos de Gabriel resonaban ahora con demasiada fuerza, como si fuesen de plomo. Llevaba sobre los hombros el peso de la vergüenza. Caminaba con cierta solemnidad: la espalda firme, pero la mirada no iba muy alta sino cuanto se lo permitía la pena. Sus cabellos blancos formaban una suerte de sombra sobre sus ojos azules de brillo ahora opaco. Entre sus brazos llevaba una docena entera de flores: eran alcatraces.

En su mente tenía miles de imágenes de ella: Angela Ichihara. Hacía mucho tiempo que había descubierto que existía una conexión entre ambos, como una vieja amistad que databa de vidas anteriores. Estaba dispuesto a creer aquello como única explicación de su confianza y cariño a alguien que de otra forma odiaría. Todos los recuerdos de ella, grabados en su memoria, eran de compasión y aprecio. Ella había estado con él en los momentos de tristeza y soledad, y el en cambio la había abandonado cuando la necesitaba. Ni siquiera sabía que la había necesitado. No podía llamarse a si mismo amigo.

Esa noche no llovía, como aquella hacía ya algún tiempo, cuando lo obsequió con las mismas flores y con su presencia. En cambio una fresca brisa nocturna movía el cabello y la chaqueta de Gabriel con suavidad. El cielo parecía unirse a su pesar y ninguna estrella parecía brillar en el firmamento. La luna en cambio se hallaba en lo más alto del cielo.
Había un agujero en el corazón de Gabriel, un vacío que parecía succionar toda otra emoción que no fuera la tristeza. Su boca tenía un sabor amargo y le era imposible tragar. Se dirigía, con pena, a intentar presentar sus respetos, aunque no sabía por qué…


[FLASHBACK (narrado en primera persona, ya que en ese entonces así eran los posts de Gabriel)]

Angela se había marchado y ya la soledad estaba comenzando a invadirme de nuevo. Su presencia había aplacado enormemente mi tristeza y mi sentido de derrota. Soreí al darme cuenta de que tenía la capacidad de aliviar mi alma con mucha facilidad. No hacían falta palabras, sino la presencia de una amiga sincera. Me acerqué a la ventana junto a la puerta y cerré mis ojos un momento mientras dejaba que aquél bálsamo durará un poco más. Afuera, la lluvia se había convertido en un rocío, casi una caricia suave. El cielo era un espejo que reflejaba mi alma.

-Trazos de lluvia… -repetí como un susurro.

Abrí mis ojos despacio y contemplé algo que se asomaba delicadamente por el borde de la ventana. Me quedé quieto un momento y finalmente me decidí a abrir la puerta. Estaba justo sobre la perilla de la misma: un listón blanco. Parpadeé un par de veces mientras dejaba que el aire frio me envolviera y la lluvia me salpicara a penas. No pude soltar el bastón de mi mano, por lo que fue la puerta la que dejé ir al momento en que tomaba un extremo de aquél listón blanco. El viento tiró de la puerta y la hizo cerrarse, deslizando el listón con un sonido suave. La puerta se cerró del todo y el listón quedó en mi mano. Levanté aquél lacito de tela blanca y lo miré con curiosidad. No recordaba haberlo visto antes, pero al instante de tenerlo cerca su aroma lo delató. Era de ella, de Angela…
Mis ojos se abrieron un poco con curiosidad. ¿Por qué estaba ahí? Cuando había llegado a visitarme no tenía ningún listón. Sostuve entre mis dedos aquel objeto mientras intentaba hallarle una explicación. Al final lo enrollé con suavidad.

-Es una magnifica excusa –me dije a mi mismo- para poder visitaros una vez.

[FIN DE FLASHBACK]


Esa misma tarde el dolor había vuelto. Casi igual que lo sentía cuando ella lo visitó, pero Gabriel estaba demasiado ocupado como para recordarlo. Los frascos los había movido de lugar y no los hallaba. En su desesperación, abrió la cajonera de madera del ropero y encontró la cajita de cartón. Al principio no la reconoció, pero en cuanto abrió la tapa, el aroma llegó a él cual si fuera la primera vez que la tenía entre sus dedos. Ahí estaba el listoncito blanco que había encontrado en la perilla de su puerta, hacía ya algún tiempo. La contempló con un asombro tan grande que el dolor desapareció casi del todo.

-No… -susurró al momento y soltó la cajita.

El listón cayó al suelo junto con su contenedor, mientras Gabriel retrocedía un paso y caía también, sentado. Miró aquel pedacito de tela mientras sus ojos temblaban y sus manos perdían toda fuerza. Sus dedos rasguñaron la alfombra de la habitación y su boca permaneció entreabierta, mientras su corazón se sumía en el dolor. El dolor provenía de la vergüenza, y la vergüenza provenía del olvido. Sintió como algo acariciaba su mejilla: una lágrima corría por su piel blanca, solitaria, hacia su boca, donde pudo probar su sabor amargo.

-Trazos de lluvia… -susurró mientras cerraba sus ojos con fuerza. Ya no había dulzura en aquél sabor, solo melancolía y amargura.

Comprendió al fin de donde provenía aquella inquietud desesperante que le hacía volverse loco: su amiga había estado con él en medio del sufrimiento y él la había abandonado. Tragó con dificultad mientras en su cuello se marcaba visiblemente su manzana de Adán. ¿Cómo podía haberla olvidado?...

Ya no podía ver a Angela Ichihara, ella no le había autorizado visitarla, sin embargo, para desgracia de Gabriel, ella no estaba ahí para negarle ahora el que asistiera. Así que había ido. Consiguió los más frescos y bellos alcatraces que había encontrado. Se había puesto la misma ropa con que se habían conocido: la chaqueta roji-azul y la camisa negra debajo, sin el chaleco debajo. Lustró sus botas y limpió a Mary y a Ignis, portándolas ambas como si fuese a una ceremonia. Y se presentó a las ruinas de la mansión Ichihara, el sitio al que nunca tuvo permiso de acercarse.

Se paró al momento en que contempló las ruinas de maderas, otrora muebles y muros. El sitio había sido casi tragado por completo por la misma fisura que antes lo devorara a él. Se sorprendió al darse cuenta de que no sentía ni odio ni temor cuando se paró en aquél lugar. Había imaginado que llegaría a su cabeza la imagen del incendio y el caos de aquella noche tan oscura pero únicamente tenía en su memoria el rostro de Angela.
Permaneció de pie en ese sitio unos momentos y aspiró con suavidad, mientras sus ojos se entrecerraban para mirar sin ver. Su mano derecha acarició ligeramente las flores y una de sus garras cortó a penas un poco un suave pétalo, que descendió y permaneció en el suelo. Se acercó con cuidado, pisando donde pudiera, y se posicionó tan al centro como se lo permitiera su peso sin ponerse en un riesgo que ya conocía. Dobló una rodilla y depositó las flores en el centro del lugar. Las contempló sin moverse de su sitio.

-No puedo creerte, my lady –susurró- no ahora, cuando te creí hace tiempo –llevó su mano izquierda al bolsillo de su chaqueta- “…volveré con la primavera” –susurró, palabras que no eran suyas-. Aquí voy a estar hasta entonces.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Eriol el Vie 10 Ago - 11:34

No puedo creerte, my lady, no ahora, cuando te creí hace tiempo “…volveré con la primavera”. Aquí voy a estar hasta entonces.

- ¿Quién volverá? –

Lo primero que Gabriel notó, no fueron unos pasos desquebrajando las chamuscadas ramas a su paso, tampoco el siseo de un pesado abrigo de lana o una avasalladora presencia… lo primero que notó, fue aquélla voz sin tono ni emoción alguna, simple dueña de una extraordinaria firmeza, dando un claro indicio de que el albino había sido observado desde quién sabe cuánto tiempo.

Eriol... extraño personaje. Se reservaba más allá del punto comprensible, envolviéndose como un enigma, dentro de un misterio. Lejos del juicio que el mundo tuviera sobre él, siempre resultaba ser simplemente “inaccesible”, casi como si no perteneciera a la humanidad, recordaba más a un vástago que a una persona... Y ahí estaba, mirándole penetrante y fijamente, como si tuviera derecho a exigir una respuesta por parte de Gabriel. En cualquier otro mundo, en cualquier otra situación, simplemente hubiera pasado por alto una conducta tan íntima, tan personal, más dadas las presentes circunstancias, el hacerlo sería un lujo impermisible.

El zafiro deslizó la mirada, desde los ojos de Gabriel, hasta aquél pozo negro donde la blancura de las flores desaparecía poco a poco, dejando un rastro de pétalos blanquecinos que marcaban su paso, cual migas de pan. Luego volvió la mirada hacia el que tenía frente a sí, del otro lado del “abismo” y aunque un cráter oscuro – semejante a un hoyo negro - los separaba, Eriol había sido capaz de captar los murmullos del otro, casi como si estuviera de pie junto a él. Aunque no observó directamente al bolsillo en su chaqueta, se percató de que algo importante resguardaba en ese lugar en cuanto su mano palpó la superficie, así que no podría obviar un hecho que a otros ojos parecería trivial. Ahora mismo, Gabriel Mercer se acababa de convertir en un cabo que se soltaba, perdiéndose en una red de engaños ¿Halaría o sería halado? No era bueno convertirse en el sospechoso de un Von Prios… no era nada bueno.

Afilando la mirada en espera de su respuesta, bordeó el abismo, ondeando su pesado abrigo al viento con cada paso, mostrando la sobriedad de su conjunto, tan digno de su altanero porte.

- Corrígeme si me equivoco de cuadro: ¿Un cazador de luto por el enemigo? –

Las manos enfundadas en las bolsas del pantalón, pasos firmes, mirada al frente… aunque no llevaba consigo alguna arma visible, con su actitud mostraba que estaría dispuesto a respaldar cualquiera de sus sentencias, por más severa que fuera... y que no necesitaría el acero para librar cada una de sus "batallas". Finalmente terminó su recorrido al quedar cara a cara con el albino y fue entonces que volvió a cruzar su mirada con la de él, notando cuán diferentes eran entre más encuentros se daban entre ambos. Echó la cabeza hacia atrás, buscando cualquier reacción en Mercer.


"Nota":
Obviamente Eriol lo sabe y lo ve todo, así que omite el metagame :yaoming: Ja, ja, ja, es broma. Eriol deduce que Gabriel va a mostrarle “respeto” a Angela, debido a que dijo la palabra “my lady”, aunado al hecho de que el lugar simboliza en su totalidad a la difunta reina. De no haber dicho nada, Eriol simplemente pudo haber pensado que Gabriel le ofrecía respetos a los caídos ahí en la batalla, pero el contexto cambió por completo con su simple susurro y recordemos que Eriol es asquerosamente observador y metódico. Ahora -3-!!!

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Dom 12 Ago - 4:31

Observó las flores por un momento más tras haber terminado lo que creía era un soliloquio. Sin embargo, una voz se levantó por sobre el silencio absoluto que había dado a Gabriel la ilusión de soledad esa noche. Sus ojos celestes se dirigieron hacia el lugar desde donde provenía aquél sonido cuando aquella forma pareció casi materializarse de la nada. Ropas y cabellos negros y una piel pálida, envolviendo a un ser cuyo rostro frio le era conocido a Gabriel. Pese a que se sorprendió con su llegada, su rostro no mostró cambio alguno cuando se dirigió a él, incluso se dio el lujo de dar la impresión de ignorarlo por un primer momento. Entrecerró sus ojos mientras tenía aun una rodilla al suelo, observando como las flores comenzaban a ser tragadas por las ruinas y preguntándose si llegarían a aquellas misteriosas catacumbas donde una vez estuvo o si en verdad alcanzarían otro plano aun más misterioso.

Gabriel Mercer, cazador en cada fibra de su ser, no era el clásico joven engreído que pensaba con los genitales, pese a lo mucho que su apariencia hiciera pensar. En su mente y su alma estaba el peso de creencias bien arraigadas, impuestas por un padre que, si bien estaba chapado a la antigua y era de mente cerrada, no inculcó ningún verdadero mal hábito en su hijo. Por eso no fue raro que Gabriel se santiguara como se le había indicado, para desear bendiciones sobre alguien. No creía que tuviera ningún efecto en ese sitio, las señales que hiciera un asesino como él, pero fue su forma simbólica de desear el bienestar a alguien que no podía ver.

Se levantó conforme el recién llegado… no, conforme el primer llegado se acercó a él rodeando el agujero. No había respondido a la pregunta que el extraño había hecho a modo de presentación, sino que sencillamente lo miró con un rostro ecuánime, casi cansado. No estaba feliz de verlo, pero no quería tampoco mostrarse grosero y repelente cuando no había… suficiente razón para hacerlo. El hombre volvió a hablar y una muy ligera sonrisa, casi imperceptible, se dibujó en los labios de Gabriel: aquél sujeto, cuyo nombre aun desconocía, estaba muchísimo más hablador que en su primer encuentro. Negó ligeramente con la cabeza, dejando que sus cabellos se revolvieran a penas nada al hacerlo.

-Un cazador presentando sus respetos a un amigo –corrigió tal como le había pedido el otro- estoy seguro que debes conocer el sentimiento.

Dejó que el otro se le acercara y en un instante su mente jugó cual la de un niño al contemplarlo frente a él: Ojos rojos sobre azules, cabellos negros y blancos en el otro, absoluta reserva contra la ecuanimidad… sus tamaños eran similares y sus ropas no eran tan distintas, aunque Gabriel deseo –y en esto radicó lo infantil de su pensamiento- llevar una gabardina blanca para ser el completo opuesto de aquél hombre. Pero el pensamiento era tan absurdo que muy rápidamente se apartó de su mente, estaba demasiado ocupado sacando conclusiones.

Sabía que aquél era un cazador con muchos recursos, aparentemente parte de un gran grupo, por lo que había pronunciado su compañero, ahora ausente, aquella noche. Poseía un envidiable sentido de la percepción si había escuchado sus susurros y no temía plantarse y blandir autoridad contra un hombre armado y capaz. Y lo peor de todo, era inteligente. Pese a haber dicho “luto” al hablar de Angela Ichihara, estaba presente en ese sitio, y había deseado interesarse por las palabras de Gabriel. Todo ello sumaba un peligroso resultado al que solo le hacía falta un corazón vengativo y una cabeza dura para formular un ser sumamente peligroso. Gabriel decidió recurrir a la sinceridad como a aquél hombre le gustaba: con reservas.


-Yo soy Gabriel Mercer –comentó sin ofrecerle la mano- no se si lo dije antes, y no se si dijiste el tu nombre -¿Había sido franqueza o cinismo? Esperaba que se entendiera como un poco de ambas-. ¿Y tú? No pareces estar aquí para presentar respeto, ni creo que seas un vulgar saqueador.

Las flores estaban casi totalmente engullidas, y la tierra se debilitaba a cada momento alrededor de los dos, pero Gabriel no movió un musculo de momento, que no fuera para pasar su peso de una pierna a otra mientras su “charla” comenzaba a tomar forma.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Eriol el Lun 13 Ago - 18:24

Yo soy Gabriel Mercer… no se si lo dije antes, y no se si dijiste tu nombre ¿Y tú? No pareces estar aquí para presentar respeto, ni creo que seas un vulgar saqueador.

Silencio. Quién sabe qué rondaba ahora por la mente de Eriol, en su rostro no existía alguna otra certeza más que la de la severidad, sus ojos, clavados en los de él, como si intentara medirlo ,extraerle la verdad por las orbes, conocerlo… Siempre a la altura de su “contrincante” – porque quién no estaba con él, estaba en su contra, así de terminante era al respecto. También se tomó su tiempo para responderle, dándole a entender que si quería, se entregaba al juego, fuera burdo y abstracto, poseía la cualidad de la paciencia, incluso ante un hombre tan evasivo.

- Dudo que tengas una memoria tan pobre, Mercer… -

Sorpresivamente, sonrió de medio labio, más en un pestañeo, su rostro retornó a la inercia. Eriol tenía en mente un suceso del pasado distante, más aquello probablemente escapaba al conocimiento de Gabriel. Aún así, ese lado oscuro de Von Prios le obligó a disfrutar el momento. Sus ropas sisearon en cuanto se movió, apuntando su rostro pálido hacia aquélla espesa negrura, retomando la conversación.

- Tus deducciones son tan obvias que no merecen atención. - respondió tranquilamente – Más toda pregunta merece una respuesta, si seguimos las premisas de la civilidad. – Se acuclilló al borde del cráter, extrajo el guante de su diestra y tomó unos gránulos de tierra que deshizo entre su pulgar e índice - Esta es la Zona Cero, el origen de todo. La respuesta siempre está en la escena del crimen… - ¿Le hacía partícipe de sus pensamientos o lo aleccionaba? Su tono no lo dejó muy claro, pero rara vez extendía su mentalidad a terceros. Se repuso y miró alrededor, dejando que el viento nocturno se llevara el exceso de arena de su mano - Esclarecida mi presencia aquí, la tuya permanece en la incógnita... –

“My lady”, “volveré con la primavera”, “aquí voy a estar”... No era un experto en romanticismo, pero claramente aquéllas eran promesas fraternales, algo indigno de un cazador con la reputación de Mercer, porque sí, conocía a Gabriel, sabía lo que había investigado, lo cual había sido extensivo y el cazador albino solía ser frío y brutal al ejercer su oficio… tampoco se ligaba a sobrenaturales con frecuencia o por voluntad… Algo no encajaba. Gabriel Mercer ocultaba información que podría ser vital para desenmarañar el misterio, o al menos comenzar a entenderlo.

Le guardaría el respeto que se merecía por ser un colega, más si debía acorralarlo para que hablara, no se tentaría el corazón para hacerlo. Volvió a encararlo, esperando escuchar algo más esclarecedor que lo anterior.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Jue 16 Ago - 0:27

Los ojos de Gabriel siguieron a Eriol al agacharse y tomar la tierra, mientras compartía con él información algo obvia. Imaginaba que el incendio y la desaparición de una figura como Angela Ichihara serían seguidos muy de cerca por distintos ojos, pero siempre pensó que el mayor recelo lo guardaría la asociación de cazadores. Sinceramente casi nunca tenía en mente a otras facciones más allá de las que su arcaico entendimiento abarcaba. Cazadores rubí, cazadores zafiro… había sido tan ciego en tantos aspectos y tan ajeno al mundo a su alrededor, siempre cambiante y sin esperar a un simple hombre encerrado en su cómoda soledad, que ahora las consecuencias eran evidentes: se había quedado atrás.

Contempló la tierra llevada por el viento mientras ese mismo aire volaba cabellos negros y blancos y ropas azules y oscuras y se enfureció consigo mismo. Las palabras de su acompañante lo regresaron a la realidad al instante, la firmeza de su habla exigía atención, y Gabriel se la concedió, igual que Eriol le concedía respeto… o hasta donde alcanzaba el respeto de aquél hombre de negro.


-No te he mentido, estoy aquí para presentar mis respetos a alguien que me concedió su aprecio –respondió mientras volvía los ojos a su mano derecha, escondida tras el guante de color negro. Por un instante imaginó que esas palabras se las dirigía a su padre y la piel de su rostro se tensó esperando una bofetada por toda respuesta de Steve Mercer. Sin darse cuenta sonrió un poco al darse cuenta de que, pese a que su padre llevaba algunos años ya de muerto, seguía siendo una figura tan importante y… temible, a los ojos de Gabriel. Volvió la vista a Eriol y desvaneció la sonrisa pues no quería que pensara que se burlaba de él-. Este sitio es una como una tumba ahora, no tiene nada de extraño presentar flores a una tumba.

Movió un pie, como para dar un paso lejos de aquél sitio, pero sus acciones terminaron ahí. Se suponía que debía irse pero la presencia de Eriol lo anclaba a ese sitio. De pronto abrió un poco más los ojos, su memoria le había traído otro recuerdo interesante. Volteó a mirar de forma significativa a su compañero, y su rostro se notó diferente. Sus labios estaban separados y parecía que una especie de alegría estuviera naciendo en él. Sus ojos estaban bien abiertos y respiraba de forma profunda. Miró de arriba abajo a Eriol mientras la expresión se desvanecía poco a poco. Primero se cerraron sus dientes y luego sus labios, pero sus ojos no perdieron animo, sino que, al contrario, pareció ganar algo de más cuando sus orbes azules volvieron a toparse con el rojo.

-¿Atrapaste a las gárgolas? –preguntó de repente, sin mostrarse agresivo, sencillamente interesado. Ahora lo recordaba un poco mejor- ¿Qué estás haciendo?... –pronunció sin dar ninguna explicación, mientras parecía extrañarse al contemplarlo, como si lo viera por primera vez.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Eriol el Mar 21 Ago - 16:55

No te he mentido, estoy aquí para presentar mis respetos a alguien que me concedió su aprecio. Este sitio es una como una tumba ahora, no tiene nada de extraño presentar flores a una tumba.

Tampoco dices toda la verdad.

La mirada de Eriol se afiló conforme este pensamiento cruzó por su mente, más optó por la prudencia al momento ante la esquiva actitud del otro presente. Entonces, etiquetó a Gabriel como una suerte de “farsante”, pretendiendo ser algo que no era, tan falto de carácter para encontrar su rol en este mundo, codeándose con aquéllos que le quitaron tanto… qué poca dignidad. No quiso permanecer por más tiempo junto a él, si no le era útil ni agradable, no haría mella en demostrar su desdén, por lo que apartó la mirada para dirigirla a esa interminable oscuridad, dirigiéndose luego a ella, dispuesto a enfrentarla, a dejarse devorar, pero enseguida, unas palabras interrumpieron su accionar:

- ¿Atrapaste a las gárgolas? ¿Qué estás haciendo?... –

¿Con qué derecho lo trataba con tal confianza, lo cuestionaba de tal modo? Además ¿qué hacía él aparte de llorarle a un monstruo? No quería saber si la tristeza de Gabriel era auténtica o no, no le interesaba para ser honestos, sin embargo su apatía e ingenuidad le resultaron irritantes a un punto extremo. El gélido viento nocturno, llevó la escena por un par de segundos, con su incomparable silbido misterioso. Eriol se dio la media vuelta, girando sobre sus propios pasos, manteniéndose en su sitio mien tras le dedicaba la mirada más fría que Gabriel jamás hubiera sentido antes, seguida por el siguiente comentario:

- Si Steve estuviera aquí, nada de esto habría ocurrido. No mereces llevar su apellido. –

¿Acaso su intención fue ofenderlo? ¿Sobajarlo? ¿Molestarlo? El tono de su voz no aclaró del todo esa incógnita, ya que fue tan frívolo y neutro como solía ser… sí, eso fue pero, el no darle importancia a tan mezquino comentario, sin compasión, sin reflexión, aunque irónicamente, sin malicia – al menos aparente. Planteó lo que le pareció correcto, afirmando su desdén por el amable Gabriel, que a su parecer, era falto de carácter, un hombre que desperdiciaba su potencial y ahora mismo, lo estaba haciendo perder el tiempo. Eso bastaba para hacerlo merecedor de su desprecio.

Así mismo, tampoco respondió sus dudas y le dio la espalda, girando la pesada tela de su abrigo al compás de sus movimientos. Esperaba que aquéllas palabras se le clavaran hondo en la memoria y que resonara con su eco hasta el día de su muerte.

Esperaba más de “Mercer”.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Dom 26 Ago - 5:18

- Si Steve estuviera aquí, nada de esto habría ocurrido. No mereces llevar su apellido. –

Quizás Gabriel hubiera preferido ser herido por las palabras de Eriol. Habría sido fácil y cómodo el comenzar a despreciarlo y alimentar un odio poco a poco, con cucharadas de suposiciones y ambigüedades. Y eso hubiera sido, todo, convertirlo en un enemigo y dejar todo lo demás como estaba. Pero en lugar de eso, Eriol buscó tocar un nervio igual que otro hombre había hecho antes de él y lo habían transformado.

Gabriel abrió los ojos lentamente, mientras su mente comenzaba a comprender lentamente aquella idea. No se trataba de Steve realmente. Una frase de escape apareció, lanzada por su cerebro últimamente acostumbrado a la comodidad, pero esa idea ahora parecía tan ridícula que la descartó de inmediato. En su lugar, una serie de ideas comenzaban a conectarse, como si hubieran esperado durante mucho tiempo para poder hacerlo.
“Preguntas sin respuestas”, ¿Por qué no respondes, por qué escapas? “Si Steve estuviera aquí”… habría hecho algo cruel, pero habría hecho algo. Y, ¿qué estoy haciendo yo? “Eras un monstruo porque matabas con crueldad”, pero creías en algo, ahora eres un monstruo porque no crees en nada. “Es culpa de alguien”, si, pero ahora ya no lo arreglas, tan solo te sientas a esperar.

-Soy como un perro… -Dijo de pronto casi en un susurro.

Sus ojos se quedaron en el agujero donde habían estado las flores que había llevado esa noche. Habían sido un gesto noble, pero la oscuridad se las había tragado.
Gabriel comenzó a entender, pero se sintió incomodo pensando que tanto tiempo de búsqueda podía llegar a un punto tan revelador en un abrir y cerrar de ojos. ¿Era posible de verdad de pronto entender algo en tan poco tiempo? Pese a que no se consideraba tonto, sabía que no era una lumbrera. Entender las cosas demasiado profundas le llevaba tiempo de cavilación, se había auto impuesto aquello para no caer en errores pasados. Y ahora tan súbitamente… no, no era imposible, ya antes había ocurrido. Brauner Bernhard había hecho lo mismo.


-Me que quedado amarrado –continuó, retomando un tono más audible- y enseñando los dientes… esperando a que me rascaran detrás de las orejas. –Sonrió y sus ojos brillaron- buen chico…

De repente, Gabriel se sintió asqueado. Se miró a si mismo llevando puestas las ropas de cacería que había llevado en Europa y con las que había entrado a la academia Cross. Eran las mismas que había estado luciendo desde entonces. Jamás se las había quitado.
Apretó los dientes y comenzó a respirar de forma ruidosa. Se quitó la gabardina y la arrojó al centro del agujero, donde estuvieron las flores, con un quejido de enojo. Se quitó la sobaquera y Mary cayó al suelo de forma pesada junto con la pistolera. Tomó el chaleco y reventó los botones, para arrojarlo también en el mismo sitio con el mismo odio.

Gabriel se inclinó, colocando sus manos sobre sus propias rodillas, envuelto ahora solo en su playera y pantalones. Su brazo derecho ahora se veía completo, escamoso y endurecido, con aquella protuberancia que surgía del codo, con las garras afiladas como navajas de afeitar. Tan fuerte… y tan inútil. A través de sus cabellos blancos, Gabriel solo podía ver sus propios pies, mientras recuperaba el aliento. ¿Así se sentía una epifanía?


-Todo ha ido mal, todo se ha ido al carajo poco a poco desde que llegué.

Resopló y se levantó, dejando que sus brazos se movieran como péndulos ligeramente al levantarse tan repentinamente. Su cuerpo obediente disponía cada órgano y cada musculo para resentir lo menos posible lo abrumado que estaba su cerebro. Su alma estaba encogida de vergüenza. “Ahora sabes algo, pero ¿Qué vas a hacer al respecto?”. Volvió los ojos hacia Eriol y su rostro demostró cuan enfadado estaba.

-¡Espera ahí! –dijo levantando la voz al verlo querer partir. Levantó la sobaquera con todo y Mary y se la colocó por encima de la playera. Avanzó a zancadas hacia él hasta que volvió a parársele enfrente, ceñudo. Sin embargo cuando habló, no lo hizo con gritos, sino con una extraña energía renovada-. Quiero saber que estás haciendo. No soy un jodido traidor, pero sé que algunas cosas deben hacerse. Ahora lo recuerdo. ¿Quieres la verdad? Aquí me tienes.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Eriol el Lun 3 Sep - 14:03

Soy como un perro… Me que quedado amarrado y enseñando los dientes… esperando a que me rascaran detrás de las orejas. Buen chico… Todo ha ido mal, todo se ha ido al carajo poco a poco desde que llegué.

¿Así se sentía una epifanía?

Seguramente.

Se detuvo, limitándose a escuchar, manteniendo la distancia y su espacio personal. Pudo considerarlo una simple rabieta, sin embargo, lo alcanzó la profundidad de ese dolor ajeno en cuanto lo miró por encima del hombro, notando que la derrota caía sobre sus hombros en ese instante… ese instante en que un hombre se reta a sí mismo, esa prueba personal que lo obliga a superarse o perecer. Increíblemente, entendió la decepción que embargaba a Mercer, la sintió una única vez, provocada por sí mismo… fue suficiente para marcar tal sentimiento eternamente en su memoria.

No había nada qué decir, al no considerar errar en su acción, no había cabida para una disculpa así que se dispuso a proseguir, hasta que se le interpusieron en el camino. Fue entonces que volvieron a cruzar miradas y Eriol comprendió el cambio en el corazón de Gabriel… al fin comprendía esa expresión, luego de tantos años de escucharla: “Tuvo un cambio de corazón”.

¡Espera ahí! Quiero saber que estás haciendo. No soy un jodido traidor, pero sé que algunas cosas deben hacerse. Ahora lo recuerdo. ¿Quieres la verdad? Aquí me tienes.

El carácter se hereda, sin duda, y aunque por esas venas no corría la sangre de un Mercer, ahora mismo estaba viendo a uno… ¿Dónde había estado todo este tiempo? Pestañeó tranquilamente antes de responderle, ya que el albino se había ganado ese derecho:

- Stein Ritter, Aaron Domanoff y Yuki Cross están en custodia… Sakura Kinomoto se les sumará en breve. James Yamaoka desapareció, igual que Ravi Sorel. Aaron Domanoff también se encuentra detenido, aunque no es una Gárgola, también es sospechoso… - sopesando sus palabras, desvío la mirada hacia la Academia, que delineaba a lo lejos sus ruinas – Aunque ahora todos lo son… -

Así es: la sospecha no libraba a nadie, por más inocente que pareciera, aunque tampoco se podía demostrar su culpabilidad sin prueba alguna.

(OOC: Recordemos que nadie sabe a ciencia cierta si Aaron es una Gárgola o no)

- Si un Sangre Pura fuera tan fácil de matar, podríamos dedicarnos a otra cosa… Ichihara, el ataque, el tal “Conde2… todo fue muy puntual como para ser improvisado. Importa tanto la culpabilidad de los sospechosos, como el móvil (razón por la cual cometieron el crimen), pues solamente eso los declarará culpables. Más es imposible imponer el castigo, sino aparecen… podrían estar en cualquier lado, planeando lo que sigue, acechando en las sombras… debemos prevenirlo, solamente nosotros podemos. –

Era extraño que hablara tanto y tan libremente, compartiendo lo que parecía ser la verdad, más allá de su simple punto de vista. Los vástagos eran engañosos, estrategas, a diferencia de la brutalidad de los lycan, quiénes solían tomar al toro por los cuernos, caerte encima cuando menos lo esperabas… así mismo los vampiros tejían telarañas a su alrededor, esperando que te enredaras en ellas y no encontraras la salida.

- Más allá de todo eso… - miró a Gabriel nuevamente a los ojos, desvaneciendo ese fulgor rojizo de su mirada, mostrando su azulado color natural - ¿Harás lo correcto llegado el momento? –

(OOC: Los ojos de Eriol son azules, solamente brillan rojos cuando usa sus poderes, pero bueno, te seguí la corriente >_>)

¿Qué quiso decir? Ambos lo sabían. Es fácil qué te digan a quién odiar, crecer sabiéndolo, saber cómo destruirlo, hay un punto en el que no te cuestionas, no cabe la duda y uno se enfoca en mejorar, en ser más letal, más frío, pero… ¿qué hay de los que no son el enemigo, pero son tan culpables como él? No te enseñan a desdeñar tus sentimientos, a hacer lo correcto por sobre de todo, a pensar en que al borde de tu filo puede terminar el cadáver de alguien con quién compartiste algún momento, que su sangre estará en tus manos, mientras su ausencia está en tu vida, ese hueco que mata al corazón…

¿Cómo confiar en Gabriel?

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Lun 10 Sep - 23:14

- Stein Ritter, Aaron Domanoff y Yuki Cross están en custodia… Sakura Kinomoto se les sumará en breve. James Yamaoka desapareció, igual que Ravi Sorel. Aaron Domanoff también se encuentra detenido, aunque no es una Gárgola, también es sospechoso…


Gabriel escuchó, ceñudo, las explicaciones de Eriol con respecto a su captura de las gárgolas. Su enojo era evidente, más sin embargo no iba dirigido a su interlocutor sino hacia si mismo. Aun estaba rabioso por la revelación que había tenido a causa de aquél hombre de negro, y de la que no se había percatado. Pero aquellas palabras tuvieron un efecto rápido en él. ¡¿Tan pronto habían capturado a las gárgolas?! Los hombres de Eriol eran sin duda un ejemplo de eficiencia y eficacia si habían podido detener ya a tres de los más poderosos seres oscuros de toda la academia Cross. Eso o había sobrestimado el nombre de las Gárgolas.

Sintió una punzada cuando escuchó el nombre de Yuki Cross. Había pasado una temporada dura debido a su propia empecinada actitud, que había culminado peor de lo que hubiera esperado. Aun así tampoco le agradaba la idea de imaginarla… ¡¿Qué estaba diciendo?! Las delicadezas y el temor lo habían llevado a ese punto. Pareció negar con la cabeza como despejando una idea de su mente. Si Yuki era inocente sería puesta en libertad seguro, si no…


-Aaron Domanoff… -repitió el nombre del último mencionado, y su boca hizo una mueca de disgusto. Conocía bien ese nombre y por él no sentía ninguna inquietud salvo el deseo de que no le dañaran para tener esa oportunidad para él. Pero algo si le molestaba. Domanoff le había confesado en persona el ser una gárgola, justo antes de su encuentro. ¿Había mentido? El resultado decía que no era así.
- Si un Sangre Pura fuera tan fácil de matar, podríamos dedicarnos a otra cosa… Ichihara, el ataque, el tal “Conde2… todo fue muy puntual como para ser improvisado. Importa tanto la culpabilidad de los sospechosos, como el móvil (razón por la cual cometieron el crimen), pues solamente eso los declarará culpables. Más es imposible imponer el castigo, sino aparecen… podrían estar en cualquier lado, planeando lo que sigue, acechando en las sombras… debemos prevenirlo, solamente nosotros podemos. –

Ante aquello Gabriel asintió, más por mostrarse de acuerdo que por entender la situación. Eran bastante obvias aquellas palabras, pero era mejor todo dicho verbalmente que estarlo suponiendo. Si, así le gustaba a Gabriel… antes. Antes era más fácil y más divertido, y el sufrimiento era más llevadero. No podía ser igual a antes, era un hombre diferente, había aprendido cosas, pero el sendero de incertidumbres y de paz que había llevado por más de un año no le apetecía recorrerlo ni un paso más.

Los ojos de Gabriel de pronto se posaron de forma más significativa sobre los de Eriol. Casi sombrío, parecía evaluar a su acompañante, pero de nuevo buscaba en él mismo. Sin embargo ahora no hubo ningún ridículo aspaviento ni un dramático “despertar”. Cerró los ojos un instante y pareció querer negar, Gabriel siempre era muy físico, y se dirigió a él en términos cortos pero sinceros.


-Créeme, lo he hecho antes y se hacerlo muy bien todavía. Steve Mercer murió orgulloso de mi, si eso no basta como una presentación –se encogió de hombros un segundo- entonces no tenemos de que hablar. El resto dejare que lo veas en el futuro.

Había puesto sus cartas delante de Eriol. Ahora él decidía si jugaba con Gabriel en la baraja. Sin embargo su actitud no era la de un lacayo o un sumiso secuas como el otro cazador de antes, pero eso no lo dijo entonces, aguardaba las palabras de Eriol antes de hacer cualquier cosa.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Eriol el Dom 16 Sep - 18:32

No fue extraño notar la sorpresa en el rostro del otro, él mismo se sorprendía de lo fácil que se había tornado el capturarles, todos esos detalles: Stein caído a manos de Domanoff, Cross y Domanoff entregándose sin problemas, Sorel y Yamaoka desaparecidos… Parecía que estaban más fragmentados y débiles que nunca, que fue el momento más oportuno para apresarlos, pero desde luego que todos esos detalles se los guardó para sí mismo, Gabriel no debía saber más de la cuenta, incluso el que pensara que los Zafiro eran más temibles de lo que se creía le venía en beneficio a la Orden, dadas las circunstancias actuales.

Por sobre de todo, notó el enfado que el nombre de Aaron le causaba. No era de extrañarse, el sujeto era repulsivo en toda la extensión de la palabra, sin embargo, el desdén de Gabriel parecía tocar un punto más personal, probablemente alguna vieja rencilla ¿qué cazador no las tenía?

-Créeme, lo he hecho antes y se hacerlo muy bien todavía. Steve Mercer murió orgulloso de mi, si eso no basta como una presentación… entonces no tenemos de que hablar. El resto dejare que lo veas en el futuro.

Como siempre, intentar leer cualquier expresión en Eriol fue en vano, era un lienzo en blanco. Pasó un momento en silencio, no fue incómodo, curiosamente, solamente fue… prolongado. El viento los alcanzó, jugueteando con sus ropas, sus cabellos, helando un poco la sangre corriendo por debajo de la piel.

Hace tiempo…:
Era uno de esos días maravillosos, donde el sol relucía sobre los dorados trigales que se mecían gentilmente al viento, haciendo del paisaje entero una melodía. Dos hombres maduros, cada uno de buen porte, conversan animadamente al borde de la terraza en una vieja casona. Entre ellos se percibe un lazo, aunque no sanguíneo, pues son muy distintos uno del otro, casi opuestos. Su conversación alcanza el aire otoñal y se desvanece con las risas que se pierden en la brisa, hasta que el silencio lleva la escena por un rato. El de cabellos más oscuros habla, preso de nostalgia:

- Deberías pasarte más seguido Mercer, nos tienes muy olvidados.
- Sabes Von Prios, que la paternidad exige mucho más que la caza
- ¡Ja, ja, ja, es cierto! No nos estamos haciendo más jóvenes, pero míranos ¿quién lo diría? Padres… ¿Qué tiene el tuyo? ¿Ocho… nueve?
- Diez… cumplirá diez el próximo mes
- ¿En verdad? Vaya… El tiempo sí que pasa rápido ¿Por qué no lo traes alguna vez? Seguro que arman un buen lío esos dos – suspiró.
- Lo dudo Cillian, tienen todo el perfil de lobos solitarios, incluso tan jóvenes…

De nuevo se hizo el silencio. El ámbar en las copas de vino relució con el sol muriendo, aligerando lo abrumador del momento, ya que ambos se embebieron en pensamientos trágicos para una reunión como esa: Uno tenía la certeza de que su tiempo estaría contado, mientras que el otro, aún con su destino incierto, tenía esa sensación de que viviría poco… Entonces sus hijos, estarían solos. Está de sobra decir que la realidad fue más dura para Mercer, ya que era lo único que su hijo tenía.

- Gabriel… Ese niño es muy testarudo…
- ¡Digno hijo tuyo!
- Sabes que no es mi hi—
- Mercer, Mercer… - interrumpió al otro - la sangre es poco más espesa que el agua. Basta mirarlo para saber que te ha aprendido tus peores mañas – se mofó de su amigo, pese a su descontento – Y también ha adquirido tus mejores cualidades. Eso es lo que lo hace realmente “tuyo” – le dio una palmadita en el lomo.
- … - bajó la cabeza y guardó silencio, aunque una sonrisa leve delató su acuerdo ante el previo argumento - ¿Crees que… podrían ser amigos? Algún día, si lo quisieran…

Fue fácil adivinar lo que pasó por la mente de Steve en ese momento. Cillian bordeó sus hombros con un solo brazo, en señal de apoyo

- Son muy distintos, creo que se la pasarían en desacuerdo… justo como un par de sujetos que conozco – una gran sonrisa se dibujó en su amable rostro – Pero creo que al final, podrían. A Eriol le vendría bien algo de esa amabilidad y creo que mi muchacho podría sentar bien en la realidad a ese hijo tuyo…
- Sí, sé que se cuidarían la espalda… si es que no se matan primero.

Un par de miradas furtivas y la risa se llevó ese momento. Ese momento, que quedaría solamente entre dos viejos amigos…
- Cierto: ya no tenemos de qué hablar. -

Sin detenerse en esta ocasión, entendiendo que había llegado a fin la improvisada reunión, saltó hacia el abismo, devorado por su negrura. Gabriel escuchó cómo cayó pesadamente sobre el piso, era una caída respetable… casi pudo sentirlo allá abajo, a dónde pertenecía: esa inmensa oscuridad, mientras Gabriel permanecía de pie, bajo la luz que lo acogía.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Miér 19 Sep - 15:35

- Cierto: ya no tenemos de qué hablar. -

Los ojos de Gabriel se abrieron ligeramente mientras su ceño se fruncía y su nariz se arrugaba ligeramente. Abrió la boca como si fuera a decir algo, pero el otro sencillamente se siguió de largo. Dentro del peli blanco se encendió una llama que hacía mucho no parecía encender. ¡¿Quién demonios creía que era ese sujeto para dejarlo hablando?!

-¡Hey! –Gritó a vivo pulmón mientras el otro se dirigía al agujero que antes hubiera sido la mansión Ichihara- ¡¿Quién carajos te has creído?! ¡No me ignores grandísimo idiota!

Comenzó a avanzar detrás de Eriol a zancadas, enfurecido. Lo hacía ver como un tonto –aunque esto es algo que Gabriel entendió así más bien-, insinuaba que no era digno del apellido de Mercer y luego, sencillamente prefería mandarlo al cuerno como si fuera un simple cazador común. Quizás gran parte del enojo provenía de una extraña dualidad: no sabía si le enojaba pensar que no era digno de ser un Mercer o que solo valía por ser uno. No se lo lograba explicar pero no le interesaba nada ahora mismo, solo eran leños de más en la llama que sentía por dentro.

De pronto la zurda de Gabriel entró en el interior de su chaqueta y de un movimiento sacó a Mary de su funda. Un sonoro disparo resonó en la oscuridad, dirigido hacia Von Prios, pero este había descendido por el terrible agujero del suelo. La bala golpeó la madera de un árbol a la distancia y se quedó ahí. ¡¿Qué demonios pretendía?! Terminó de acordar las distancias con el pozo de sombras y sin pensárselo dos veces se dejó caer por el mismo. Le daba igual ahora si de nuevo resultaba atrapado por el laberinto inferior. ¿Qué tenía que perder? Ya había salido de allí antes.

Sus pies sonaron al tocar el suelo donde caerían los escombros de la otrora mansión Ichihara. Apretó a Mary con la zurda y cerró sus garras de la diestra. No podía haberse ido muy lejos. Sus labios estaban tan torcidos como si le ardiera juntarlos y sus dientes se presionaban con fuerza. Miró a un lado y al otro en busca de su rastro. Lo que no estaba seguro es lo que haría cuando lo hallara, pero tenía una idea bastante clara: hacer daño.

Ya había estado ahí antes e intentó que la memoria y el instinto jugaran a su favor cuando apuntó su pistola.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Eriol el Lun 24 Sep - 18:31

Aterrizó pesadamente, alzando el polvo y removiendo algunos escombros. Había medido esa caída, pero fue más grande de lo que había creído. Se repuso y sacudió su abrigo, mientras la vista se acostumbraba al oscuro entorno, dilatándole las pupilas.

¡Hey! ¡¿Quién carajos te has creído?! ¡No me ignores grandísimo idiota!

La rabieta de Mercer inundó el lugar por completo, resonando a través de los túneles, probablemente le habían escuchado hasta Escocia. Una vena se sobresaltó en la sien derecha de Eriol y le sacó un carraspeo ¿acaso le había llamado “grandísimo idiota”?

- Mira quién lo dice…

Pocas personas en este mundo tenían el privilegio de tratarlo con tal nivel de confianza y Gabriel no estaba en esa reducida lista la última vez que miró. Al poco del insulto, un disparo opacó el murmullo nocturno, despertando los sentidos de Eriol, encendiendo su mirada en rojo, esperando que algo hubiera atacado al otro cazador para tener una excusa de soltar un disparo y así, no pensar que le había disparado a él

Claro que su sospecha se disipó al instante en que observó la corpulenta figura descender al abismo. El cazador dio un salto hacia atrás para evitar ser aplastado, reincorporándose al instante, solamente para ver el fondo del cañón del arma de Mercer. Fue fácil leer la expresión de furia en su rostro, por momentos, Eriol reconoció frente a él al cazador del que tanto se hablaba, aquél que era letal… claro que eso no quitaba que ahora mismo actuara como un reverendo idiota, buscándole pleito.

- ¿Pero qué se te metió Mercer? No juegues con eso. –

Con un movimiento rápido del dorso de su mano diestra, desvió de un golpetazo el cañón, quemándose en el proceso al estar humeante todavía del último disparo. No le apartó la mirada de encima ni por un instante, pero en el inexpresivo rostro de Eriol, se estaba desdibujando esa perpetua frivolidad. No iba a quitar su dedo del renglón ante una conducta como esa, si arriba le había apuntado y disparado a él, entonces no solamente lo atacó, sino que lo hizo por la espalda, algo que no toleraría.

- Mi paciencia tiene un límite, no abuses de ella.

Finalmente también era un hombre y tenía un orgullo qué defender, si Gabriel elegía que fuera ahí y ahora, no necesitaría armas para mostrar su valía y derrotarlo. ¿Qué se había creído?

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Mar 2 Oct - 23:49

Nada más caer en el abismo y apuntar, sintió la mano de Von Prios apartar de un manotazo el cañón de Mary. Un tiro se le escapó y resonó con un poderoso eco por el lugar. Era la primera vez que alguien lograba desviar un disparo de su arma de fuego de forma tan simple. Quizás de tratarse de otra persona se hubiera impresionado, pero solo sirvió para hacerle enfadar más. Estaba ya a la defensiva. Gabriel chasqueó la lengua al sentir el empujón. Eriol dijo algo, pero sus palabras tenían poca importancia ahora…

- Mi paciencia tiene un límite, no…

Gabriel lanzó un rugido de furia al momento que se precipitó para atacar. Dejó los disparos de lado y permitió a su furia fluir por si sola por su cuerpo. Su puño derecho se adelantó, cerrado y amenazante como si fuese un martillo. Su fuerza era terrible en él, pero no era tan solo lo bruto de su poder lo que lo hacía su arma más mortífera…

Los ojos de Sparda centellaron detrás de Gabriel en un instante, como un par de brillantes luces eléctricas azules. El brazo del demonio apareció al instante: una sombra espectral materializándose en una luminosidad azul y blanquecina, como una proyección inmensa del brazo de Gabriel. Era al menos dos veces más grande que el verdadero e igual de poderoso. El primer golpe alcanzaba así un área sumamente grande e iba directo al rostro de Eriol Von Prios, impulsado por la velocidad sobrehumana de Gabriel Mercer. Quería pegarle tan duro que le sacudiera la soberbia de la cabeza y que le quedara bien grabado su nombre en la memoria.

No bajó la guardia, estaba preparado para repetir los golpes si hacía falta, incluso con la zurda y con le mango de la misma Mary. Respiraba fuego y la boca le sabía casi a sangre. No estaba tan enfadado desde Domanoff, o quizás mucho antes. Sin embargo, se sentía extrañamente bien, como si de pronto los problemas desaparecieran por un momento. Sin complicadas cavilaciones ni esos temores recientes. De nuevo el viejo yo.


-¡Llama a tus lacayos! –gritó por lo alto en ese sitio. Por un segundo, la imagen del enorme espectro apareció detrás de él, observando a la oscuridad y al enemigo, y pareció desaparecer casi tan rápido. Daba su aprobación a la ira de Gabriel, era ese con el que se había unido originalmente. Sus siguientes palabras las dijo apretando los dientes- ¡Vas a necesitarlos como vuelvas a burlarte de mi!

No era la primera vez. Desde el momento que se cruzaron –aunque a penas lo comprendiera ahora-, Von Prios se había hecho el muy chulo y había humillado a Mercer. Pero no lo dejaría esta vez. Quizás fuera irracional, pero por una vez se sentía de nuevo imparable.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Eriol el Jue 18 Oct - 18:57

Eriol apretó los dientes y entrecerró un ojo al escuchar el poder del cañón aturdirlo por instantes, zumbando a escasos milímetros de su oído. Un zumbido resonó en su cabeza, opacando los sonidos a su alrededor y la pólvora le picó la nariz, jamás había estado tan cerca de un disparo… jamás. El rugido de Mercer le destapó los tímpanos, resonando con furia por entre las cavernas hasta que se desvaneció a lo lejos. La llama había sido encendida en el interior de ambos, pero dentro de Gabriel esta ardía como una intensa llamarada a punto de consumirlo. Eriol estaba enfadado, se habían cometido actitudes impropias hacia su persona sin motivo alguno, sin embargo intentó calmarse, a sabiendas de que si se entregaba a la ira, ambos perderían…

Enseguida, sus reflejos le gritaron “¡Esquiva!”, pero los traicionó al contenerse en cuanto una parte del demonio se materializó en la diestra del cazador. No tendría caso hacerse a un lado, no podría evitar un golpe de tal magnitud y poder, dirigido directamente hacia su persona en un lugar tan estrecho y baja como para intentar saltar y alejarse.

- ¡SAPPHIRE FIELD! –

Sus ojos destellaron en rojo al tiempo en que su voz invocó el escudo a su alrededor (Poder: Sapphire Field). Una luz traslúcida de un brillante tono azulado se hizo presente, envolviendo a Eriol para protegerlo del impacto, el cual causó que una onda de choque se expandiera por los túneles y los hiciera cimbrarse desde sus cimientos, con la misma furia que lo apresaba a él. El golpe fue tan fuerte que al ser absorbido por el campo, marcó un radio sobre el piso a su alrededor, hundiendo a Eriol sobre la tierra.

(OFF: Gabriel por su parte siente que la fuerza de su impacto fue absorbida)

Estuvo cerca, demasiado cerca. La reacción de Von Prios fue medida por micras de segundo, la más mínima duda hubiera provocado que sus huesos se fracturaran bajo el ataque de Mercer, si no es que los hubiera pulverizado ya que no estaba midiendo su fuerza ahora mismo y finalmente, seguían siendo mortales.

¡Llama a tus lacayos! ¡Vas a necesitarlos como vuelvas a burlarte de mi!

El demonio de Gabriel se hizo presente, ante lo cual Eriol le echó un fugaz vistazo… casi pudo sentir su furia del mismo modo que sentía la del albino, para cualquier otro hubiera sido intimidante, pero no para él, aunque si le resultaba ofensivo lo que le decía, algo curioso, ya que solía ser bastante cínico hacia las ofensas de terceros, pero ahora lo sentía bastante personal.

- Bien: tú te lo buscaste Mercer –

Fue tajante al respecto. También tenía orgullo y francamente, Gabriel lo había insultado con su actitud mediocre desde el inicio, ahora quería probar algo y ponerse a la altura de las circunstancias, como si lo mereciera o fuera el momento oportuno. Le tendría que enfriar la cabeza a golpes entonces y para ser honestos, lo haría con gusto, aunque intentaría mantenerse frío: sería el hielo mientras su contrincante era el fuego ¿quién consumiría a quién? El campo a su alrededor se desvaneció. Eriol permaneció en su lugar, mirando fijamente a Gabriel:

- Espero que no sea todo lo que tengas, sino seguirás siendo una decepción. –

Lejos de cambiar su actitud, simplemente estaba empeorando, ahora parecía que se mofaba abiertamente de Gabriel, incluso sonrió cínicamente de medio labio, adoptando una postura de defensa marcial. Lo extraño es que se había librado de su única defensa ¿lo estaba retando?

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Jue 1 Nov - 4:35

Era de esperarse que Von Prios no fuera un cualquiera, después de todo lo había visto enfrentarse a un enemigo terrible –con ayuda claro-, pero la razón de Mercer se nublaba muy fácilmente con un fuego como el que le quemaba por dentro. Su golpe fue absorbido por una especie de defensa de su oponente y le había sacudido las ideas al peliblanco. Sin embargo ahora tendría una idea de lo que era capaz, al menos físicamente. Solo una probada de la crema por encima. Aparentemente eso no bastaba para saciar las expectativas de Von Prios.

Eriol pareció ahora dispuesto a responder y enfrentarle, y Gabriel sonrió de medio labio. Pudiera parecer quizás estúpido, pero en su cabeza eso era recuperar terreno. Lo había humillado al no concederle su atención, por no estar a su nivel y se había querido ir de rositas para alardear de ello. Ahora Gabriel había conseguido obligarlo a fijarse que no se podía burlar de todos con su actitud pedante. Por supuesto, era la fuerza quien había ganado, pero era su fuerza, y debía ser considerada.


- Espero que no sea todo lo que tengas, sino seguirás siendo una decepción. –

Y de alguna forma, lo había conseguido. Eriol era listo y sin duda había encontrado el nervio que le dolía a Gabriel y estaba usándolo. Mercer apretó los dientes y toda sonrisa desapareció de su rostro. Ahora le estaba tocando las narices en serio y… ardía. Apretó el puño izquierdo con tanta fuerza que, de ser cualquier otra el arma que tenía en las manos, se habría quebrado por el esfuerzo. Se guardó a Mary detrás del cinturón, ahora no quería mancharla…

-¡¿Cuál es el punto de que sigas hablando si no mueves un dedo?! Si no sabes como, te voy a enseñar...

En un momento pareció desvanecerse de ese sitio, en medio de la oscuridad. Pero seguía ahí, el ruido de sus pisadas rebotando por ese sitio cerrado lo hacía evidente. El eco confundía las distancias con mucha facilidad. No le iba a dejar espacio para que hiciera nada, su velocidad sería la lanza y su fuerza la punta. Se movió a una cierta distancia, a veces más lejos, a veces más cerca hasta el momento en que el primer ataque se produjo. Fue apuntando al lado izquierdo del rostro de Von Prios, con un poderoso gancho de su diestra. No se descuidó y estaba preparado para que su velocidad le mantuviera en ventaja, Eriol había defendido antes un golpe y aun no le había atacado, eso significaba que esperaba algún momento, era del tipo que prefería poner una trampa antes que combatir directamente.

Sus ojos estaban encendidos como llamas ígneas y el sonido de las risas orgásmicas y sulfúricas de Ignis, satisfecha con el fuego que estaba ardiendo a su alrededor, se elevó a penas un poco por fuera de su funda. Hacía mucho que Gabriel Mercer no sentía ese deseo de golpear algo con fuerza y poner a un bocazas en su sitio. Había olvidado lo fácil –y agradable- que era el perderse en ese deseo bélico y enloquecedor. No se había dado cuenta, pero en algún momento una parte de su rostro comenzó a mezclar la furia con una pequeña sonrisa de satisfacción. Se sentía muy bien arder.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Eriol el Mar 20 Nov - 17:10

Los hombres cuyo móvil es la pasión, a menudo terminan consumidos por ella. El fuego termina reduciéndolo todo a cenizas y Gabriel se mostró claramente como la regla, no como la excepción.

¡¿Cuál es el punto de que sigas hablando si no mueves un dedo?! Si no sabes como, te voy a enseñar...

Eriol permaneció inamovible coronado con su usual arrogancia, como si aguardara algo en concreto, clavando la mirada sobre su oponente prestando atención a cada uno de sus movimientos sin ser la velocidad un impedimento para que lo hiciera, después de todo su ojo estaba entrenado para tal tarea… al igual que su oído. Por cierto, que Gabriel debió prestar más atención al suyo, pues solamente sus pisadas eran las que rebotaban de un sitio a otro y no las de su contrincante…

Con esa perpetua tranquilidad que reforzaba su arrogancia, simplemente permaneció quieto al ver venir el potente golpe que amenazaba con desquebrajarle la mandíbula, pero entonces, la sorpresa fue para Gabriel: su puño pasó a Eriol de largo y luego se esfumó ante sus ojos (Poder: Specter).

- ¿Cuál era el punto…? –

El albino escuchó esa voz serena y profunda a sus espaldas a micras de segundo de saber que recibiría un codazo propinado directamente a la sien, si asestaba, eso seguramente lo aturdiría y sacaría incluso de su eje, sino Eriol estaría peligrosamente cerca de su enemigo. Cualquiera que fuera el caso, una vez ejecutado su movimiento retrocedió velozmente dando saltos hacia atrás para no quitarle la vista de encima a Gabriel. Se apoyó contra una de las paredes y cruzó los brazos, adquiriendo un tono socarrón en su hablar, compenetrando la mirada de su oponente:

- Vamos, sigo esperando esa “lección” –

Casi podía sentir a Sparda queriendo cercenarlo de golpe, tan evidente era la ira de su demonio que se fundía con la de él, acrecentándola. ¿Quién lo diría? Al parecer el líder de los Zafiro disfrutaba siendo un bravucón.

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Gabriel Mercer el Mar 4 Dic - 17:36

Las llamas dentro de Gabriel ardían con mucha intensidad y seguramente terminarían por consumirse a si mismas, pero el fuego nunca dejaría de ser fuego y antes de desaparecer abrazaría todo a su alrededor y lo consumiría de forma que aquello que sobreviva llevaría eternamente la marca de su paso. Y sus llamas querían abrazar entero a Von Prios.

El sonido de los pasos se acrecentaba en el área cerrada, de manera que su ruido abrumador era difícil de seguir, pero el hombre de negro parecía acostumbrado a lidiar con la velocidad –seguramente por su oficio contra vampiros que presumían de ella- y no se mostró distraído por la misma. A Gabriel le fastidiaba que lograra mirarlo y sentía que cada vez que lo lograba ubicar tan rápido dejaba en claro que su terrible velocidad no era un arma del todo efectiva contra su rival. Apretaba los dientes con furia y sentía el deseo de borrarle la fachada de cera. Si, era una buena idea recomponerle la cara y ver que tan buen artista podía ser.

Pero de pronto el sujeto desapareció en el momento en que su poderoso gancho se dirigía hacia su rostro como si hubiera sido un fantasma. ¿Se había hecho invisible como suponía que podía hacerse o acaso él también dominaba la velocidad sobrenatural? Eso explicaría el por qué podía seguirlo aun cuando atacaba. Fuera lo que fuera, no se trataba de un oponente cualquiera.
Los ojos de Sparda brillaron cuando una voz le llegó de pronto:

"- ¿Cuál era el punto…? –"

Burla, todo era una jodida burla, le estaba tocando las narices de lo lindo y lo estaba disfrutando. La frustración de Gabriel llegó a un punto en el que sentía la sangre latiéndole en el pecho. Y entonces un fuerte sonido pareció salir de la nada, como el rasgar de un viejo disco en movimiento, y todo fue diferente.



..::Sonido::..
(Ilustra también como todo se vuelve lento)

Volteó a ver el codo de Eriol atacarle a una velocidad terriblemente lenta como si una grabación se hubiese puesto en slow motion (Poder: Ojo de la tormenta).
Se volteó de inmediato y ladeó su cuerpo de forma que el codazo le fuera a pasar rosando los cabellos. Le fue imposible girar y usar su devastadora mano derecha y no quería dejar pasar esa oportunidad así que le atacó con la zurda. Un buen golpe correctamente colocado con ella tendría suficiente valor así que lo dirigió contra la nariz abusando a demás de su propia velocidad sobrenatural.

En sus ojos había un brillo especial y la sonrisa de su rostro, conseguida en medio de la ira y la frustración, era un claro recuerdo de tiempos que creía haber dejado atrás. Pero quizás era cierto que no se le podían enseñar trucos nuevos a un perro viejo…

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por James el Lun 25 Mar - 13:02

[Siento un extraño placer por cerrarle el tema a ambos...

Tema cerrado por inactividad.

Cualquier duda / queja / re apertura favor de mandar un MP a cualquier miembro del Staff.

Un saludo Brillitos ]

James

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Re: The Engraved Memory

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 9:55


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